El día 14 de enero estábamos en la hora de lengua contando las fábulas como casi todos los días. Nuestro profesor, Don Antonio, estaba explicando la moraleja de una fábula y de repente dijo……….¡¡ Mirad una ardilla ¡!!. Al principio pensaba que era una broma, pero no. Al ver que mis compañeros se acercaban a las ventanas me di cuenta de que algo saltaba entre los árboles.
No era tan grande como un elefante ni tan pequeña como una hormiga. Entonces me acerqué para verla de cerca y vi a un animal peludo con orejas picudas y cola enroscada. Haciendo equilibrismo por los árboles como si estuviéramos en un circo.
Poco a poco se fue alejando (yo creo que se sentía vigilada). Nosotros seguimos en clase y la ardilla saltando.
Fue una experiencia que no se me olvidará nunca.