jueves, 22 de enero de 2009

LA ARDILLA

Estaba el profesor explicándonos la moraleja de una fábula cuando de repente dijo… ¡ahí hay una ardilla!

Todos nos pegamos a los cristales de las ventanas, ¡y es que una ardilla no se ve todos los días!

Eran increíbles las acrobacias que hacía, ¡qué espectáculo! Subía y bajaba por el árbol en busca de comida. Después se fue al otro, y luego a de más allá, hasta perderse por los árboles perseguida por nuestras miradas.

Entonces, cuando desparecía y volvía a aparecer ante nuestros ojos, el profesor decidió que se tenía que seguir dando la clase. ¡Qué fastidio!

Pero aún así, algunos de nosotros seguíamos mirando a los árboles desde nuestra silla, por si volvía a aparecer.
Logroño, 15-01-2008
Mario Cordón Martínez de Quel