miércoles, 18 de marzo de 2009

UN GORRIÓN PERDIDO

A mitad de marzo llegó la primavera: los árboles comenzaron a brotar y las golondrinas volvieron a arreglar sus viejos nidos con barro y paja en los aleros de los tejados.
Un gorrión perdido fue por todos los nidos del parque San Miguel esperando que lo aceptasen en alguno. Ya había mirado por todos los tejados; cuando pasaron varias horas, vio que los padres de una familia de golondrinas habían abandonado su nido para ir a buscar comida para sus polluelos.
El gorrión, muy astuto, se coló en el nido. Allí se sintió protegido y a gusto: el lugar le pareció cálido.
Cuando volvieron las golondrinas adultas con comida, el gorrión se escondió y consiguió alimentarse. Así lo hizo en varias ocasiones hasta que lo descubrieron. Le permitieron quedarse hasta hacerse fuerte y sobrevivir por sí mismo.
Todas las primaveras el gorrión visitaba aquel nido antes de partir hacia el norte.
Alberto Gutiérrez 5ºB

No hay comentarios.: