Un banco, que se encontraba en el semillero, quería poder andar y le pregunto a un señor que pasaba por allí.
-¿Cómo se anda, amable señor?
-Pero el señor pasó de él y el banco siguió preguntando, y así sucesivamente, hasta que un niño le dijo:
-Si quieres ser niño, tan sólo tienes que creer en los sueños.
Y el banco, oído esto, se quedó pensando, y rato después reaccionó.
- “Tal vez el niño tenga razón “- Dijo el banco.
- ¿y si se cumple mi sueño? ¡podré andar!
Dicho esto, el banco se durmió y soñó en cómo sería su sueño si se hiciera realidad.
Al día siguiente el (banco) bueno… el niño ,se encontró en el suelo y rápido como el viento se levantó y dijo:
-¡tengo piernas! ¡puedo andar!
-Y se levantó y empezó a correr y a correr, hasta que vio al niño que se lo dijo y le dio las gracias. El niño le preguntó:
-¿puedes venir a comer a mi casa?
Y el banco muy alegre dijo
- ¡¡¡ SIIIIIIII……!!!
Y AL FINAL FUE EL BANCO MÁS FELIZ DEL MUNDO.
SARA GARCÍA MARÍN
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