sábado, 12 de mayo de 2007

Savia nueva (Noticia del periódico "La Rioja")



12 de mayo de 2007
2.300 niños de 23 colegios riojanos participan en la II Pequeval solidaria con las donaciones de sangre
La sangre, con letra entra. Afortunadamente, el otro refrán, el viejo, el cruel, aquél con el que se justificaban hasta no hace tanto tiempo los maestros de la regla y otros castigos violentos, está ya superado y ahora la enseñanza basa sus métodos en el respeto. Afortunadamente también, la enseñanza atiende además a valores y principios tan fundamentales como la propia educación: la solidaridad es uno de los más universales.
J.S./LOGROÑO

Una clase muy especial de solidaridad sustituyó ayer las clases de matemáticas, lengua, conocimiento, inglés y el resto de las habituales en las aulas: fue la clase de solidaridad con los donantes de sangre, que dan parte de sí para ayudar desinteresadamente a gente de la que no conocen más que su necesidad vital; les salvan la vida con un gesto muy simple de voluntad.Fue la Pequeval, la segunda 'Pequevalvanerada' que organiza Adonar (Asociación de Donantes de Sangre de La Rioja) para «que los más pequeños tomen contacto con una organización cuya finalidad es promover la solidaridad entre sus conciudadanos, dando o facilitando a sus maestros motivo para hablar de los valores humanos y solidarios desde la más temprana edad».Casi 2.300 escolares (el doble que el año pasado) de entre seis y doce años pertenecientes a 23 colegios riojanos y sus 180 profesores participaron en esta iniciativa, consistente en una marcha desde Logroño hasta el parque de La Grajera, una versión infantil de la Valvanerada, que lleva tres décadas reivindicando la hemodonación con una maratoniana y multitudinaria romería hasta el santuario de la patrona de La Rioja.Ayer no hizo falta ir tan lejos, porque incluso la Virgen de Valvanera se acercó a La Grajera para acompañar a tanta chavalería. Fue una verdadera fiesta: excelente mañana de primavera, sol, brisa fresca y un agradable paseo por delante. A las diez de la mañana, los chicos, congregados junto a la pasarela del parque San Miguel, fueron tomando la salida.El camino, habitualmente tranquilo y sólo transitado por peregrinos y paseantes, se convirtió ayer en una algarabía, una alegre marcha roja (por las gorras) y de muchos más colores «Un río de vida y de sangre», a los ojos de un satisfecho José Antonio Álvarez de Eulate, coordinador de Adonar.Con los más pequeños marcando el paso, al cabo de una hora llegaron a La Grajera. Allí actuaron varios grupos (del Siete Infantes, Yagüe y Badarán). También hubo sorteos y juegos. Pero todos se llevaron el premio de haber participado en una experiencia extraordinaria.Después, unos colegios almorzaron y otros incluso se quedaron a comer, pero la mayoría fue regresando a Logroño en autobuses urbanos especiales. También colaboraron Policía Local y Cruz Roja. Pero el principal agradecimiento de Adonar fue dirigido a «la ayuda de los maestros y maestras y especialmente al Foro Europeo de Administradores de la Educación».Y el protagonismo indudable de los niños, que podrán ser donantes cuando tengan 18 años, pero hoy ya aprenden a ser generosos y solidarios gracias a lecciones como la Pequeval. La sangre, con letra entra.
(Noticia del periódico "La Rioja")

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