viernes, 2 de febrero de 2007

Memorias de una mosca

*(Cuento galardonado en el Certamen de Viana)


-¡No, yo no puse la trampa al jefe Moscón!
-Si, eres la mayor sospechosa.
-No, no lo soy.
-Si sigues así irás al juez.
-Pues no pienso, policía.
-¡Al juez!

Pero me escapé de la tribu de los moscones de la esquina derecha del cuarto ladrillo de la calle del Carrascón. Me escapé a la Asociación de Moscas Simpáticas, A.M.S., en la esquina izquierda de la calle San Tiburcio, séptimo ladrillo.

Hola soy una mosca llamada Fly y lo que estás leyendo es una aventura de mi vida.

De la A.M.S. me fui a vivir con una familia de humanos: la familia de los Camiseta. Los dos hijos eran muy traviesos y tenían un peligro: su mascota era un camaleón. Solía estar de color marrón, entonces era difícil verlo. Era un gran inconveniente.

Un día el padre se sirvió una buena cerveza brasileña y yo me posé en ella para beber un poco; y al padre le dio tanta rabia que cogió el matamoscas y me empezó a perseguir. Pero yo sabía como librarme y me posé en un lugar en el que no me podía ver. Sin darme cuenta me posé en el camaleón y el padre me vio y en vez de pegarme a mi le pegó al camaleón. Este dio un gemido, el padre se quedó a consolarle y yo me escapé .

Llegó la tranquilidad pero me encontré con las malvadas agentes araña. Con pánico me refugié en la A.M.S.. Les conté a las demás moscas lo sucedido y todas salimos en busca de las arañas. Cuando las encontramos les dimos su merecido y se presentaron de guardianas en A.M.S..

Las arañas nos hicieron un teleférico con su tela que iba por diversas partes de la casa de los Camiseta.

La familia se fue a hacer piragüismo y les acompañe. Corrí muchísimo peligro porque casi me come una carpa. Las carpas del lago se juntaron e hicieron una reunión. Se deslizaron por el canal y me avistaron intentándome cazar pero fue en vano.

Entonces llamaron al feroz lobo para que fuera a la ciudad y recogiera información. Pero él no les hizo caso e incluso estaba dispuesto a comerse las carpas.

Volví a mi dormitorio: una lata de pescado que se perdió por la casa.

A la mañana siguiente fui a espiar a la tribu de los moscones. Unas abejas con unas pistolas estaban atacando a la tienda de mi padre y mi madre . Pero allí también estaba mi hermana. Yo me embalé, grité y con gran rapidez les arrebaté las pistolas que corriendo las arrojé al vertedero. Fui a ayudar a mi familia y les dije que escaparan de la tribu de los moscones, Las abejas nos persiguieron pero por el teleférico se iba más rápido.

Por la tarde se fueron al Ayuntamiento y pusieron una denuncia a los abejas. Las abejas se arrepintieron y pidieron perdón.

La A.M.S. se unió finalmente a los moscones y formaron la A.M.S.M.M. : Asociación de Moscas Simpáticas, de Moscones y Mosquitas.

Todos pasaron a vivir a la casa de la familia de los Camiseta donde montaron una fiesta en honor a mí, aunque mi nombre sea Fli.
Carlos Urzainqui-5º primaria

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Nos ha gustado mucho!

Hemos volado un rato en compañía de Fly, que tiene un gran corazón.

Javier y María (4º Primaria y 1º ESO)

Anónimo dijo...

Me encanta que los niños tengan tanta imaginación, Carlos, sigue así e intenta ser como Fly.